Depósitos para recoger aguas pluviales: cómo aprovechar cada litro
Recoger el agua de lluvia reduce el consumo de la red y aporta reserva para riego y limpieza. Te explicamos cómo dimensionar el depósito.
Por qué recoger el agua de lluvia
En zonas con lluvias irregulares, como buena parte de España, almacenar el agua de lluvia permite disponer de una reserva para riego, limpieza u otros usos que no requieren agua potable, y reduce la factura y la presión sobre la red.
Componentes de la instalación
- Superficie de captación: cubiertas o patios.
- Canalones y bajantes con filtro para retener hojas y suciedad.
- Depósito de almacenamiento, enterrado o de superficie.
- Rebosadero conectado a la red o a un pozo de infiltración.
- Bomba y circuito de distribución.
Cómo estimar la capacidad
Una referencia sencilla es multiplicar la superficie de captación en metros cuadrados por la precipitación anual en litros por metro cuadrado y por un coeficiente de aprovechamiento. A partir del volumen recogible y del consumo previsto se elige el tamaño del depósito.
Enterrado o en superficie
El depósito enterrado protege el agua de la luz y de la temperatura y no ocupa espacio; el de superficie es más sencillo de instalar. En ambos casos, el PRFV aporta estanqueidad y una larga vida útil.
Preguntas frecuentes
¿Puedo beber el agua de lluvia almacenada?
No sin un tratamiento adecuado. El agua de lluvia se destina normalmente a riego, limpieza o cisternas de inodoros.
¿Qué tamaño de depósito necesito?
Depende de la superficie de captación, de la lluvia de tu zona y del consumo previsto. Te ayudamos a calcularlo.