Cómo se instala un depósito enterrado de poliéster, paso a paso
Del estudio del terreno al relleno final: las fases para instalar correctamente un depósito enterrado de PRFV y alargar su vida útil.
Antes de empezar
Una buena instalación empieza por conocer el terreno: tipo de suelo, presencia de nivel freático, cargas que soportará la superficie (paso de personas o de vehículos) y accesos para la maquinaria. Con esa información se define la profundidad, la cama de apoyo y si el depósito necesita anclaje.
Fases de la instalación
- Excavación con holgura suficiente alrededor del depósito para poder compactar el relleno.
- Preparación de una cama de apoyo nivelada, normalmente de arena o gravilla.
- Colocación del depósito con medios adecuados, sin golpes ni arrastres.
- Relleno por capas con material granular, compactando de forma uniforme mientras se llena el depósito de agua para equilibrar presiones.
- Anclaje a una losa si existe nivel freático, para evitar la flotación.
- Conexión de tuberías, arquetas, venteo y bocas de acceso.
Errores habituales
Los problemas más comunes en depósitos enterrados vienen de rellenos con piedras o escombros, compactaciones irregulares o de no prever el empuje del agua subterránea. Seguir las indicaciones del fabricante evita deformaciones y garantiza la estanqueidad.
Usos más frecuentes
Los depósitos enterrados se utilizan para agua potable, recogida de aguas pluviales, reserva contra incendios, fosas sépticas y almacenamiento de aguas residuales.
Preguntas frecuentes
¿Puede pasar un vehículo por encima de un depósito enterrado?
Solo si el depósito y la instalación se han diseñado para esas cargas, normalmente con una losa de reparto. Hay que indicarlo al pedir el depósito.
¿Qué pasa si hay nivel freático?
Hay que anclar el depósito a una losa de hormigón para que el empuje del agua no lo haga flotar cuando está vacío.