Mantenimiento de depósitos de poliéster: guía práctica
Un depósito de PRFV necesita poco mantenimiento, pero no ninguno. Estas revisiones sencillas alargan su vida útil durante décadas.
Poco mantenimiento, no ninguno
Una de las grandes ventajas del PRFV es que no se oxida ni necesita pintura. Aun así, unas revisiones periódicas ayudan a detectar a tiempo cualquier problema y a mantener el depósito en perfecto estado.
Qué revisar
- Superficie exterior: golpes, grietas o zonas decoloradas.
- Interior: sedimentos, incrustaciones o cambios en la superficie.
- Accesorios: tapas, juntas, válvulas, venteos y rebosaderos.
- Apoyos, bancadas y anclajes.
- Conexiones y tuberías, comprobando que no transmiten esfuerzos al depósito.
Limpieza
La frecuencia depende del producto almacenado. En depósitos de agua potable la limpieza y desinfección deben ser periódicas. Usa siempre productos compatibles con la resina y evita herramientas metálicas que puedan dañar la superficie interior.
Cuándo llamar a un profesional
Si detectas fisuras, fugas o deformaciones, deja de usar el depósito y consulta con el fabricante. En depósitos de hormigón o acero deteriorados, un recubrimiento interior en PRFV puede devolverles la estanqueidad.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que revisar un depósito de PRFV?
Recomendamos una inspección visual al menos una vez al año, y con mayor frecuencia si almacena productos químicos.
¿Se puede pintar un depósito de poliéster?
No es necesario, porque no se oxida. Si se quiere por estética, debe utilizarse una pintura compatible.